No pude evitar que una sonrisa apareciera y seguramente ya tenía las mejillas sonrojadas, lo podía sentir, es como me siento cuando me hacen un cumplido, es una tontería.
—Sería un idiota si dejara ir a su mejor trabajadora —continuó —. Estoy seguro que lo haces excelente.
Negué con la cabeza, pero la sensación en el pecho era distinta ahora. Más ligera y más soportable.
—Gracias —murmuré.
En ese momento, un grupo de guerreros apareció al fondo, llamando su atención.
—Tengo que irme —dijo, gi