Un murmullo casi imperceptible recorrió la sala. No estoy intentando hacer nada con Deric, aunque debo admitir que nunca le he caído bien a su padre, pero ahora lo estaba haciendo notar.
—No estoy intentando nada con Deric —respondí
—¿Ah, no? —replicó con ironía—. Entonces explícame por qué te estás viendo con él y ahora resulta que tiene que hacerse cargo de un hijo que no es suyo.
La acusación cayó como un martillo.
—Eso no es cierto, se lo aseguro.
—Claro que lo es —insistió—. No eres la p