Tardé un segundo en darme cuenta de lo ridículo que era quedarme en la habitación de Graham. Me quité la sábana y me moví a la orilla de la cama para levantarme, sentí el dolor punzante en mi espalda, pero lo ignoré.
Tenía que salir de aquí, debía volver a mi dormitorio y seguir trabajando, no me importa lo que ese estúpido Alfa y su novia tengan, yo no voy a ser parte de ese circo.
Kaia estaba de acuerdo conmigo y me dio las fuerzas suficientes para caminar, estaba por tirar la puerta cuando