Desperté con una sensación extraña, como si mi cuerpo no me perteneciera del todo.
No abrí los ojos de inmediato. Hay algo pesado en mi pecho, algo que no logré nombrar, pero que me oprime. Intenté respirar, pero cada respiración me pesaba demasiado, lo hice despacio. Cuando finalmente abrí un poco los ojos, la luz me golpeó con suavidad, filtrándose a través de cortinas gruesas.
Parpadeé un par de veces hasta que logré ver el techo que no conozco.
¿Dónde estoy?
Mi mente tarda en reaccionar,