—Lyn.
—¿Sí?
—Necesito un mapa del sector sureste —me ordenó Obin mi jefe. me extendió un papel con coordenadas —. Debes dejar lo que tienes para después y trabaja en esto, es una prioridad.
—De acuerdo.
—En cuánto lo tengas me lo traes a la oficina.
—Si, jefe.
Lo tomé y no necesité más. Las líneas empezaron a fluir casi solas, como si mi mano recordara antes que mi mente. Y es que ya había estado ahí, fue gracioso que justo hace unos minutos hablamos de ese lugar con Deric, como lo seguimos