Había pasado una semana. Siete días. No es que los contará, pero era imposible no darme cuenta. Graham no regresó a la casa.
Ni una palabra, ni una explicación, nada.
Seguramente está acostumbrado a que todos hagan lo que él quiere y no debió agradarle nada que lo echará, una parte de mí se sentía culpable por eso, pero otra me decía que lo hice bien, él no tenía por qué mentirme.
Al principio me dije que no importaba, que mejor así, que no tenerlo cerca era lo mejor que podía pasarme, pero ca