Luego de que la pareja de tortolitos dejara el pequeño regalo en casa de Dimitri, Coraline se encaminó a comprobar los avances que su amigo estaba haciendo en casa de Erika.
—Sería más divertido si Asto pudiera estar conmigo viendo todo esto en primera fila —susurró para sí misma, pues no deseaba que ella perdiera la mayor parte de su diversión.
Los hombres que tenía trabajando a su lado, eran demasiado eficientes, pues, no solo tenía que ver con las amenazas que recibieron de Coraline, sino de