El silencio los inundó. Marcus observaba a Astoria con un poco de incredulidad. Ella, ¿no recordaba con exactitud lo que pasó, o Dimitri estaba jugando con ella?
Era difícil llegar a una conclusión cuando todo parecía así de distante. Los únicos que estuvieron fueron ellos dos, ¿quién estaba diciendo la verdad?
—Bien, eso no me lo esperaba —largó Coraline sacudiendo su rebelde cabellera.
—Yo creo que miente —afirmó Saddam.
Astoria no estaba en condiciones para querer pensar en lo que ese hombre