La mujer enmudeció por unos instantes, meditaba en sus palabras. Una parte de ella deseaba comenzar de nuevo, otra parte tenía miedo de volver a abrir su corazón, a la otra, le aterraba sufrir nuevamente.
—Creo que deberías descubrir la respuesta por ti mismo, Marcus. No tengo derecho a tomar alguna decisión por ti.
—Esa no es la respuesta que necesito, Asto —la miró con un gesto suplicante—. Dime si crees que lo nuestro tiene futuro o no. Solo eso.
—No lo sé, depende de ti. Marcus, si me quier