Luego de toda esa pequeña charla, y de sacar el maniquí que les serviría para después, llegó la hora en la que cada uno debía regresar a su respectivo lugar. Mientras se encaminaban a la puerta, Astoria insistía para que todos se quedaran a cenar, de manera que tuvieran una charla más amena.
Marcus, por su parte, se mantenía detrás de ella, haciéndole señas a los demás para que se marcharan. Él quería tener un tiempo a solas con ella, quizá de esa forma podrían acercarse un poco más.
—Yo tengo