C78: Aunque no sea mío, estoy dispuesto a criarlo como si lo fuera.
Alister se hallaba herido y agotado, tendido en el suelo mientras los lobos enemigos finalmente se retiraban, dejándolo cubierto de lesiones. Samira, impulsada por la preocupación, bajó rápidamente del auto para intentar ayudarlo.
El Alfa, aunque se encontraba debilitado, aún era consciente de lo que ocurría a su alrededor. Su respiración era pesada y sus ojos estaban entrecerrados, pero seguía alerta. Samira corrió hacia él, casi tropezando en su prisa, y se arrodilló a su lado. Sintió el calo