C29: No quiero equivocarme.
Después de que Samira le revelara la verdad a Alister, el hombre se quedó estupefacto. Su rostro se tornó pálido y sus ojos, fijos en un punto indefinido, mostraron total escepticismo. Permaneció callado por un largo rato, intentando asimilar lo que acababa de escuchar.
La atmósfera en la habitación se tornó aún más pesada, mientras Samira lo observó con nerviosismo, esperando una reacción.
Finalmente, Alister rompió el silencio con una voz cargada de desconcierto.
—Samira, ¿te das cuenta de