Mientras Evangeline continuaba atacando a Yimar, una fuerza oscura y profunda en su interior parecía estar tomando el control de sus acciones. La loba que se manifestaba no era completamente ella misma, sino que había algo en su esencia que se había desvanecido, dejándola a merced de una influencia ajena. Aunque sus instintos la llevaban a luchar, había un vacío en su mirada que revelaba que, al parecer, había perdido parte de su propio ser.
Cada movimiento estaba cargado de rabia, pero también