23. Hombre malo
El viento de verano chocaba en contra de nosotros. Tanto veneno guardado en mi corazón que acabo derribando mi vida. Con suavidad, Alexander interrumpió el abrazo para dirigirme una mirada intensa. Era difícil descifrar lo que pasaba por su mente, ya que su expresión reflejaba una mezcla tumultuosa de emociones.
—Quiero a mis hijos, ire a buscar a mis hijos.
—¿Tus hijos? —El pánico de que el decidiera quitármelos me invadió. —Tu nunca quisiste hijos durante nuestro matrimonio.
—No es que no