19. Al menos por hoy.
—¡Mamá, despierta! ¡Despierta! Vamos a llegar tarde.
Con suavidad, abrí los ojos y vi a Alejandro brincando en mi cama mientras Anastasia sostenía a Cookie. Con una gran sonrisa, ambos me miraban expectantes.
El día anterior, junto con la conversación que tuve con mi madre, no me había permitido dormir profundamente. Para ayudarme a decidir, había hecho una lista con los pros y contras de que Alexander conociera a mis hijos. Lo curioso fue que… lo positivo superó ampliamente lo negativo.
¿Se