20. Quiero hablar
Nuestros ojos se mantenían fijos en una conexión sorprendente, como si solo existiéramos él y yo. Observé cómo me dedicaba una sutil sonrisa, algo que le correspondí.
—Mami, ¿puede Alexander venir con nosotros? Quiero que me lleve al carrusel.
La voz de mi hija fue suficiente para romper el hechizo que nos envolvía.
—No tengo ni idea, amor. No sé si Alexander está ocupado —lo miraba con atención.
—Para nada, estoy totalmente disponible —una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro.
—Cla