Las cosas se habían complicado un poco, más bien, se habían alargado. Esa tarde Helene le dio entrada a la casa de Itsac a Brenda, la pelirroja parecía emocionada y el piloto se encerró en su oficina con Carlo por el resto de la tarde a planear quién sabe qué mientras ellas dos con Portia veían los vestidos de novia que le habían ofrecido.
A Portia le gustó una hermoso, llamativo, con decoraciones en el escote brillantes como el oro, en cambio a Brenda, que resultó ser una joven agradable, le