59| La boda.
Había llegado el momento, y Helene estaba en la habitación principal del hotel que Itsac había contratado para la boda, era un lugar amplio y hermoso, lleno de luz natural, pero a pesar de todo, no podía quitarse de encima el nerviosismo que le tenía las manos sudadas.
Lamentó que sus amigos Esther y Leonel no pudieran llegar, estaban fuera del país y le mandaron mucha suerte, pero a Helene le hubiera gustado que Esther estuviera ahí, su carácter le hubiera ayudado a sobrellevar la situación