23| Un plan desesperado.
Helene se quedó muy quiera en la plataforma bajo el piso, estaba rodeada de cables y botones y la media hora que pasó ahí se quedó observando todo mientras trataba de recordar para qué servía cada uno de los circuitos, nada más por matar el tiempo, hasta que el hombre que vigilaba la puerta entró por el corredor acompañado de otros dos.
— Les juro que una azafata entró y no ha vuelto a salir — les dijo a los otros dos, pero uno le contestó:
— Creo que todas salieron, las vi dejar el avión por