126| No rendirse.
Carlo arrastró Toro por la calle, el nombre podía sentir como la sangre le corría por los pies, empapado los pantalones. Cuando el rubio le metió al auto un dolor terrible atravesó toda la espalda.
No sabía si a bala había salido, lo único que sabía era que había creado un daño irreparable, lo sentía, su cuerpo lo sentía.
— Estás perdiendo mucha sangre — le dijo Carlo mientras presiona con fuerza la herida de Toro y él se quejó. Los hombres que venían tras ellos fueron arremetidos por sus propi