El último día en el hotel amaneció más tranquilo de lo que Meivi esperaba. No hubo discusiones, ni comentarios sarcásticos al despertar, ni esa tensión eléctrica de los primeros días. Todo fue… funcional. Cada uno en su espacio, respetando esa línea invisible que habían trazado desde la primera noche. Y, aunque no lo admitiría en voz alta, esa dinámica le resultaba más llevadera de lo que imaginó.
Damián ya estaba listo cuando ella salió del dormitorio, vestido con la misma precisión de siempre