Capítulo LXXVI
Camila
Siento que el aire se me escapa. Que algo dentro de mí se parte en dos.
Maximiliano… me dijo la verdad.
Fernando me observa en silencio, como si supiera que necesito un momento para procesar todo, pero ni siquiera así consigo ordenar mis pensamientos. Me aparto del escritorio y doy unos pasos hacia atrás, llevándome una mano a la frente. Siento el pulso en la sien, acelerado, desesperado.
—No puede ser… —susurro, más para mí que para él.
Mi mente se llena de imágenes.
Greta