Capítulo LXIII
Maximiliano
Ha pasado un año desde el desfalco que casi destruye mi vida. Un año en el que todo lo que creía firme se desmoronó, y en el que Máximo movió sus piezas mejor que yo: desapareció con el dinero, con mi reputación y con cualquier posibilidad de limpiar mi nombre.
Yo sigo aquí, en esta oficina que ya no me reconoce. Me levanto de la silla, harto de los mismos correos, las mismas amenazas veladas, las mismas “sugerencias” del consejo para que renuncie. Camino hasta el min