Capítulo XXIII
Camila
Estoy en la empresa, frente a mi escritorio, revisando los diseños que dejé pendientes antes de viajar a Guadalajara. Extiendo los planos sobre la mesa y paso mis dedos por las líneas, como si pudiera ordenar mi vida del mismo modo en que trazo cada detalle. El silencio de la oficina me envuelve, interrumpido solo por el crujido de las hojas y el murmullo lejano de la calefacción que apenas logra combatir el frío.
Intento perderme en los colores y en las formas, fingir que