Capítulo XLIX
Maximiliano
El día había sido largo, las reuniones eternas, y lo único que quería era silencio.
Silencio y distancia.
Ni llamadas, ni correos, ni nadie preguntándome qué haré con la nueva colección.
Subo las escaleras con paso firme, intentando no pensar demasiado. El pasillo está medio oscuro, iluminado solo por la luz que se filtra desde la recámara de Máximo.
Un sonido me hace detenerme.
Algo… diferente.
Entorno los ojos.
Camino despacio, intentando distinguir si escuché bien.
Y