Alonso se levantó de inmediato e intentó explicarse. Lucrecia le aseguró que necesitaba de todo menos explicaciones. Estaba cansada. De ir, venir, sufrir, callar, esperar.
—Estoy cansada —Dijo y Alonso le tomó de la mano.
—Estoy cansada, molesta y dolida. Así que no voy a hablar más porque voy a decir tantas cosas que no debo y en un tono que no puedo controlar y despertaré a los ni&n