Llegamos a Chile, pasado las doce del día, de ese país. Luego cambiamos al embarque nacional y esperamos una hora más para subirnos al avión que nos llevaría al sur del país. A pesar de que era largo el viaje, lo estábamos pasando muy bien entre nosotros. Nos reíamos mucho y nos hacíamos bromas. Los chicos eran muy distintos fuera de su zona de confort y las chicas se reían como nunca. Hace tiempo no las escuchaba y veía tan felices. Mi corazón estaba demasiado feliz. Éramos tan escandalosos qu