A las ocho de la mañana, llegaron Milly y Henry a buscarme. Me duché en el baño de la habitación y me vestí con ropa ligera y unos zapatos deportivos que Milly me había llevado esa mañana. También me entregó un bolso pequeño, que contenía mi billetera y mi teléfono. Uno de los choferes nos estaba esperando afuera del hospital y partimos rumbo a la consulta con el psicólogo. Cuando llegamos, Milly le preguntó a la recepcionista cuánto duraba la sesión, puesto que ella debía salir un momento con