Paula cogió a mi hija en sus brazos apretando contra su pecho, se macho del dormitorio como si no le hubiera yo dicho nada, bajó las escaleras mientras yo me asomaba sin que nadie me viera, dando las gracias cuando mi amiga paso delante del mafioso y este no le dijo nada.
—- Laura, quédate ahora aquí y no salgas escuches lo que escuches, prométemelo —-- le die.
— Señora ¿y si le hacen daño?¿llamó a la policía? —- pregunto.
—- No tranquila, Giovani no tardará en venir y él se ocupará de ese homb