Al día siguiente quedamos Giovani y yo en ir por la tarde al médico, pero cuando por la mañana fui a la empresa para ver cómo seguía todo, me lleve la sorpresa de que Alejandro estaba esperándome con mi hija en la sala de espera. Nada más verme mi pequeña echó a correr hacia donde estaba abrazandonos las dos. Alejandro y yo nos dimos un abrazo y un beso, mirándonos nuestra hija muy sonriente.
—-- Mamá, ¿dónde está Giovani?, tengo ganas de verlo —- me dijo mi hija.
—- Esta tarde si quieres lo v