No voy a mentir, estaba muy asustada, solo pensar en estar nueve meses sin ver a mi hija, eso sabía que me volvería loca, Giovani tenía que encontrar alguna que otra solución no podía dejar que estuviera mi hija Alicia y yo sin vernos tanto tiempo, pensé hasta que se escuchó el timbre de mi casa y después un golpe en la puerta del dormitorio, abriendo la puerta uno de los sicarios que había dentro.
—-!! Antonello sobrino ¡¡, Mamma mia que alegria volver a verte — gritó el tío de Giovanni cuando