--- Ana Teyssier ---
Me despierto con los primeros rayos del sol, los fuertes brazos de Dominik están rodeándome. Por primera vez en mucho tiempo, me siento tranquila, no siento como si estuviera haciendo algo mal, al sentir el calor que emana su cuerpo, me siento en paz.
Él, al sentir que despierto, me gira y me da un beso; al final, la ropa nos estorbó y ahora estamos piel con piel, rogando que nadie nos haya escuchado, o al menos, rogando que nadie nos diga nada.
- ¡Buenos días, cielo!
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