Después de tomar Alisson su café, se levantó de la silla, se despidió de nosotros marchándose de la cafetería, mirando a mi marido,viendo como sonreía.
—- Me ha sorprendido tu respuesta, a pesar de que se que no la puedes ni ver, — me dijo.
—- Tu eres el hombre, tú decides, tu mandas, ¿no quedamos anoche así, para avivar nuestro matrimonio? —- pregunte.
—- No, no me convences, demuéstrame que es verdad lo que me estas diciendo, dame tu tanga, quitatelo aquí y dímelo en la mano — me dijo.
—- ¿Aq