Salimos del coche, entrando en la clínica para subir a la habitación de mi hija, cuando llegamos aún no estaba mi Dessy, me senté en el sillon, sentado mi esposo enfrente de mí en la cama. Puso su mano en mi nuca, lamiendo mis labios, mordiendo para llevárselo a su boca, mientras me acariciaba el pecho por encima de la ropa,
—- Mario para por favor — rogué.
—- No quiero, quiero que tengas placer y escucharte, acariciate puta, se que lo estás deseando, —- me dijo lamiendo mi oído.
Nada más con