Al día siguiente, Mario se llevó a nuestra hija al colegio mientras yo me quedaba en casa ayudando a limpiar aunque mi madre y mi nana no me querían dejar hacerlo. De pronto y sin que esperamos ninguna visita tocaron a la puerta abriendo mi madre, viendo a dos hombres que parecían más de la mafia que policías secretas como le dijeron que era. Me acerqué a la puerta para saber qué narices pasaba, pues vi a mi madre algo consternada.
—- Mama ¿quienes son?¿qué quieren ustedes? — me enfrente a esos