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–LÍA–

No sé cómo lo logró, pero lo hizo. 

Emmet me escribió cuando estaba en la sala de espera del segundo piso, yo me encontraba en el primero por lo que cuando los guardias dieron la ronda no tuvo ningún problema en colarse entre pasillos y llegar a mi habitación en donde lo recibí con una sonrisa y las risillas de unos adolescentes que acaban de encontrarse a través de la ventana. 

–Estás realmente loco– le avisé mientras se sentaba junto a mi en la camilla. 

–Por ti– aseguró besando mi mejilla y haciéndome sonreír– Y por las gomitas, ¿Me das?-- me reí mientras compart&iacut

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