Capítulo 12
De camino a casa, mi auto se descompuso a mitad del trayecto.

Justo cuando sacaba el celular para llamar a la asistencia, un jeep negro y enorme se detuvo frente a mí.

De él bajó un hombre alto, atractivo, con una presencia que imponía.

Tenía los ojos de un marrón claro, como los de un halcón: afilados, pero serenos.

Con voz serena me preguntó:

—¿Necesitas ayuda?

Di un paso atrás, con cautela.

—Ya pedí asistencia.

Él asintió sin decir nada, se acercó al auto y levantó el capó.

Le echó una mirada rápida al motor y, sin mostrar preocupación, comentó:

—Está recalentado, nada grave. Si no te molesta, puedo arreglarlo.

Me acerqué despacio, manteniendo la distancia.

—¿Y cómo piensas hacerlo?

No dijo nada más. Sacó de su vehículo una botella de refrigerante y unas herramientas, y en cuestión de minutos resolvió el problema.

Se sacudió las manos, cerró el capó y comentó:

—Listo, ya puedes irte.

Luego se dio media vuelta y empezó a alejarse.

Lo llamé rápido y, mostrando el celular, le dije:

—Gr
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
capítulo anteriorpróximo capítulo
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App