Se levantó molesto de la mesa.
—Me tengo que ir... Tengo mucho trabajo.
Solté una carcajada, pero de rabia.
—Te vas y esto se acabó.— ¿Espera que? ¿eso lo dije yo?-
Vi cómo apretaba la mandíbula y cerraba las manos.
—No te estoy amenazando, pero esta es nuestra primera discusión y, si así va a ser siempre, esta mierda apague y vámonos. Porque entonces cada vez que no estemos de acuerdo, o cada vez que diga algo que te moleste, te vas a ir. ¿Sabes qué? Prefiero ni entrar.
Nos quedamos los dos re