Capítulo 21.4

Esta vez me costó más dormir, y cuando pude, tuve pesadillas muy largas.

Alguna vez he dicho que la mayoría del tiempo no sueño, sueño en negro, pero las pesadillas sí son vívidas y horribles.

El sueño me agarró a las tres de la mañana; quería mi cama, pero la de Colombia.

Y de pronto, empiezo a escuchar unos gritos; bueno, a alguien gritando.

Quedé sentada en la cama, tratando de procesar de dónde eran los gritos. La voz de Dante. Me levanté de golpe y crucé la sala sin pensar. Descalza, mi
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