Sentí en cámara lenta cómo Dante se volteó a mirarme.
Su cara era cansancio total.
La barba parecía de un mes sin afeitarse y sus ojos estaban marcados por ojeras profundas.
Me chocó.
«Era la primera vez que lo veía así de cansado.
Lo cual era raro, porque Dante es un hombre que trabaja demasiado…
y aun así siempre se ve intacto.
Muchas veces lo cuestioné; incluso le dije que un día le iba a dar algo por no dormir».
No sabía que podía crecerle tanto la barba.
Le ofrecí las flores con la so