Capítulo 21.2

Sentí en cámara lenta cómo Dante se volteó a mirarme.

Su cara era cansancio total.

La barba parecía de un mes sin afeitarse y sus ojos estaban marcados por ojeras profundas.

Me chocó.

«Era la primera vez que lo veía así de cansado.

Lo cual era raro, porque Dante es un hombre que trabaja demasiado…

y aun así siempre se ve intacto.

Muchas veces lo cuestioné; incluso le dije que un día le iba a dar algo por no dormir».

No sabía que podía crecerle tanto la barba.

Le ofrecí las flores con la sonrisa más grande que tengo, esperando que le gustaran.

—Para mí…

«Espera.

No fui lo más clara posible».

Su cara era de confusión, no de negatividad, pero por un momento pensé que me iba a mandar a correr.

—Sí… es mi forma de… felicitarte por la exposición.

Ahí mi sonrisa empezó a bajar.

Me entró la ansiedad.

No las cogía.

Solo las miraba, como si nunca hubiera visto flores en su vida.

—¿Cómo sabes que son mis chocolates favoritos? —dijo con incredulidad.

Pero aun así no las recibía.

Volví a s
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