—No, nada de lo que pasó es tu culpa —dijo molesto—.
Actuaste lo mejor que pudiste, pero es normal que tu cuerpo en algún momento necesite liberarse.
Creo que la llamada con tu padre liberó todo ese llanto que estabas guardando.
Aurora, no puedes volver a guardarte las emociones de esta manera, solo te estabas haciendo daño a ti. —Me regañó y me enojé.
—Sabes, como dijiste, no es como si hubiera tenido mucho tiempo para procesar todo.
Además, no puedes decir que no he llorado, no pasas todo