Los picos de los Alpes, envueltos en nieve eterna, se alzaban firmes tras la ventana de un pequeño apartamento en las afueras de Lucerna. El aire suizo, nítido y puro, solía ofrecer tranquilidad a cualquiera que la buscara, pero para la mujer que ahora contemplaba su reflejo en el espejo del baño, la tranquilidad era un lujo que ya no poseía.
El rostro en el espejo ya no era el de Anna. Su cabello rubio miel había sido reemplazado por un negro azabache profundo. Su tez pálida de Europa del Es