CAPÍTULO 47: NO SOY TU MATE
Hazel
El dolor me atraviesa el cuerpo, como si un rayo me hubiera partido en dos, arrancándome con violencia de la inconsciencia. Abro los ojos de golpe, jadeando y con un grito sofocado, atrapado en mi garganta. Lo primero que noto es el olor, metálico e intenso, mezclado con el aroma terroso del agua. Cuando intento moverme, mi cuerpo se siente pesado, y entonces lo veo: el estanque está teñido de rojo. No es agua lo que me rodea. Es sangre. Mi sangre.
Axel me sost