CAPÍTULO 48: SUCUMBIR A LA OSCURIDAD
Axel
Retrocedo, dejando que el cuerpo inerte de Hazel flote a la deriva en el estanque. Las pequeñas olas la mecen de un lado a otro, como si intentaran consolarla en mi lugar. Su sangre se mezcla con el agua, tiñéndola de rojo, pero mis ojos no pueden apartarse de su rostro pálido, casi sereno, como si la lucha finalmente la hubiera abandonado.
Pero no es eso lo que me mantiene paralizado. No es el cuerpo ensangrentado de Hazel, ni el dolor que me debería c