CAPÍTULO 12: POR CURIOSA
Erik
La pequeña humana se está convirtiendo en un problema que no puedo ignorar. Por un momento me pareció absurdo, incluso adorable, que creyera que caminando en puntillas iba a pasar desapercibida. Pero la diversión terminó cuando sentí sus latidos erráticos. No solo los escuché, los sentí, como si su desesperación se hubiera conectado directamente a mi pecho.
Y entonces, su pensamiento llegó claro en mi mente como un grito desesperado: “Por favor, di que no”.
En tres