CAPÍTULO 11: PROMETIDA
Hazel
El shock de haber vomitado frente a un montón de lobos que seguramente pueden percibir el asqueroso olor a kilómetros, no se compara con lo que acaba de decir Rosie. ¿Acaso Erik también lo sintió? No, peor aún, no solo lo sintió sino que vomitó también.
Sé que soy nueva en este mundo sobrenatural, pero algo me dice que no es nada normal.
Después de limpiar muy bien mi boca, Rosie entra en la habitación con una pastilla para las náuseas.
—Toma, bebe esto, te hará sen