River Mason nunca había pisado la cocina de su propia casa con un propósito que no fuera servirse un vaso de agua. Esa noche, sin embargo, el silencio de la mansión lo atormentaba. Las palabras de Karen sobre estar "muerta de hambre y de tristeza" se repetían en su cabeza como un eco acusador.
Con torpeza, se quitó la corbata y se remangó la camisa. Despachó al personal de servicio, quedándose solo frente a la inmensa isla de granito. Recordó lo que Sam le había mencionado alguna vez sobre alim