Mundo ficciónIniciar sesiónLa virginidad de una joven humana se ve comprometida cuando queda embarazada por error... Pero quizás, embarazarse siendo virgen no era lo peor; ya que Esmeray lleva en su vientre al hijo del más aclamado billonario de la ciudad, Luan Moen, un atractivo CEO quien aparenta ser quien no es. Este llamativo empresario resulta ser un hombre lobo, pero no cualquier lobo común, es el alfa de una gran manada de lobos. Esmeray ignoraba este hecho de los hombres lobos, y cuando esté alfa se entera que esa humana lleva a su hijo en su vientre, se impacta, puesto que no esperaba un hecho como ese. Ya que se supone que Luan está prometido a una loba quien no es su luna, pero Esmeray siendo humana si lo es. El alfa se encuentra en una gran encrucijada, su prometida es la elegida para llevar a sus cachorros, pero la humana es la elegida por la diosa de la luna para ser su complemento y encima de que lleva a su bebé en su vientre. ¿Qué hará este alfa ante este hecho? ¿Se peleará contra el consejo de ancianos por su luna y su cachorro?
Leer más— El alfa necesita un heredero — exclamó el anciano más viejo de los cuatro del alto mando llamado Norte, que solo se encontraba con el anciano Fei-Fei mientras que los demás estaban ocupados arreglando el trato con la otra manada.
— Ya estás en edad de dar herederos a la manada, así se podrá unir con más fuerza con la manada de “Laguna Azul” — explica el anciano joven Fei-Fei que se encontraba más actualizado del mundo que los otros tres.
— Bien, lo haré, pero no pienso hacerlo de la manera que quieren — habló por fin el joven Alfa.
— ¿Sin consumir el matrimonio? — preguntó incrédulo el anciano Norte, que no le parecía para nada bien la idea que a continuación iba a dar el joven alfa.
— Exacto, sin tener que consumir el matrimonio, será por inseminación, total, es un matrimonio por contrato que ustedes mismo me impusieron sin mi opinión — responde explicando la situación haciendo que el anciano comenzara a quejarse con Fei-Fei quien solo miraba al alfa con calma.
—Estás loco, Alfa Luan — discute sin miedo el anciano Norte.
— No tengo tiempo de casarme ni de hacer un heredero, pero aquí estoy para hacer lo que a ustedes gustan, caballeros. Así que solo queda aceptar lo que puedo ofrecer, encima de que queda menos de dos semanas para casarme — se encoje de hombros el alfa desde su silla.
— Bien, que Deborah se haga los estudios y después de la boda se haga el procedimiento para el heredero — los dos miran al anciano más joven Fei-Fei, como si el aceptar tal cosa, fuera bueno para el anciano Norte y los demás que aún no sabían de la situación — Esto es la actualidad, si nuestro alfa no quiere tener nada que ver con la luna que le elegimos, pues que sea a su manera, total, boda habrá y unión de manada también, todos ganamos — Norte negaba buscando una manera de rechazar la idea que había puesto el alfa, todos estaban hechos a la antigua y todo lo querían de esa manera, pero era imposible cuando el alfa había elegido la manera de hacer las cosas.
Una vez decidido la manera de traer un heredero a la manada, el alfa se retira de la sala y se encuentra con Robin, el beta y mejor amigo de toda la vida.
— Veo que escuchaste todo — afirma el pelirrojo esperando alguna reacción de su amigo— Esta semana iré a la clínica de tu hermana Ria, a hacerme los estudios, después de la boda inseminaran a Deborah, hágale saber todo el asunto — ordena haciendo que el beta asienta sin decir nada para ir hacer unas llamadas.
(…)
Unos días después, por el otro lado en la academia nacional de música de parís, Ópera Garnier.
— Esmeray, no te ves para nada bien — la morena levanta la mirada hacia su compañera de práctica y piso, hacia no mucho que su madre había muerto y con ello, el estatus y economía de la familia había llegado a la banca rota, como si no fuera suficiente, pronto tendría que retirarse de la academia de música que tanto le encantaba a su madre.
— Estoy bien, estamos a finales del semestre y debo ganarme a Miss Garner — la castaña se ríe y asiente mientras que la morena suspira mirando las partituras frente a ella.
— ¿Supieron? El billonario Luan Moen, se casa en una semana — chismea una chica haciendo que la morena voltee hacia ella — Encima de que es quien nos promocionan ciertas becas, aunque dudo que Esmeray obtenga una — se ríe.
— Ustedes son crueles — Esmeray toma del brazo a su compañera y niega — No puedes dejar que siempre se metan contigo, solo piensan en ese “aclamado billonario” — se queja haciendo reír a Esmeray que se levanta recogiendo su violonchelo que, a pesar de ser grande y pesado, logra transportarlo a todas partes.
— Rose, en serio, no tienes que salvarme siempre, gracias por todo, me tengo que ir — la castaña suspira y asiente. Una vez que Esmeray sale por completo de la academia, respira el aire fresco de la tarde y nota que hoy tenía cita mensual con su ginecólogo, pero para su suerte, le cambiaron el lugar de su cita y a su médico ya que este se encontraba de viaje.
La morena toma un bus a la parada más cerca a la clínica de l'Alma, que al parecer es costosa para el presupuesto que se carga. Después de unos minutos en llegar y bajar, se queda mirando el gran edificio de la clínica.
(…)
Para Esmeray, el estar en un consultorio de ginecología, era un dolor de cabeza, mirar el techo blanco, los pósteres de bebé en cada etapa del embarazo, no la hacía sentir para nada cómoda. La doctora Ria entra al consultorio después de haber estado en cirugía atendiendo un parto, había muchas cosas que hacer en ese momento, entre ellos, atender a dos pacientes ese día, una para una inseminación y otra para una revisión de rutina mensual, pero lo que no sabía era que cometería un error muy grave.
— Listo, he terminado — dice la doctora llamando la atención de Esmeray que solo pensaba en cómo lograr la atención de su maestra de violonchelo para lograr un puesto en el concierto de música en los siguientes dos meses.
— Ah, gracias, ¿Debo seguir con los anticonceptivos? — preguntó la morena mirando a la doctora quitarse los guantes y levantarse de la sillita.
— Ya no es necesario, nos vemos en la siguiente cita — responde para retirarse y atender a la siguiente paciente, Esmeray solo miró un momento el techo y suspiro para levantarse e irse a casa, había sido un día agotador y aun así necesitaba llevarse su violonchelo al hombro.
(…)
— ¡¿Qué hiciste qué?! — el beta del alfa se encontraba en un gran aprieto.
— Creo que inseminé a la mujer equivocada, estaba muy ocupada ese día, lo siento, hermano — Robin solo caminaba de un lado a otro hasta que la puerta se abre mostrando a Luan, el alfa, ambos se quedaron helados al ver su presencia, no esperaban encontrarlo ahí.
— ¿Cómo es que mi esperma desapareció a días de la boda? — pregunta sentándose frente a la doctora — Ria… espero que pueda decirme quien es la mujer a la que inseminaste, porque así, no podré casarme con Deborah porque alguien más tendrá a mi cachorro, eso es un serio problema — Ria traga saliva mirando a su hermano.
— Alfa Luan, ese día vinieron muchas pacientes, entre ellas, estaba Deborah, encima de que estaba atendiendo un parto y… — Robin niega sabiendo que esas excusas no salvarían a su hermana humana de lo que hizo.
— Encuentra a la mujer, Ria, porque de no ser así, demandare a tu clínica y te quitare la licencia, encima de que tu querido hermano estará manchado por completo por el error que cometiste, la manada no lo perdonará dos veces — y con esa frase, se va como llegó.
— Padre me desheredaran — chilla la castaña mirando a su hermano que, a pesar de ser diferente, la ha tratado como su hermana de sangre.
— Tranquila, encontraremos a esa mujer — asiente confiado.
Luan Moen.Veo salir a Xia de la habitación, suspira después de unos minutos casi eternos, su rostro no parecía para nada bien como si hubiera visto un fantasma, mi corazón comenzó a doler de nuevo y la mire negando mientras Robin seguía sosteniéndome, preocupado de que haga algo si me suelta en ese mismo instante.Sabiendo que soy capaz de volverme loco si algo le pasaba a Esmeray.— Esmeray… está muerta… igual que el tercer bebé… una… una niña — sus palabras salieron como dagas a mi pecho, lo que decía no era verdad, sonaba a mentiras, a una broma de mal gusto.El impacto de las palabras de Rose fue como un balde de agua fría sobre mí. No podía creer lo que estaba escuchando.Mi rostro se volvió una máscara de incredulidad y desesperación. Mi mente intentaba procesar la terrible noticia, pero mi corazón se negaba a aceptarlo.— No, no puede ser... — Murmuré con un tono de voz que era apenas un susurro, intentando aferrarme a la esperanza de que todo fuera una terrible pesadilla, no
Luan Moen.El tiempo había transcurrido, y ahora ya faltaba poco para que el parto llegara. Los preparativos estaban prácticamente listos, y todos en la manada estaban ansiosos y expectantes por el nacimiento del bebé o bueno, de los trillizos.Me encontraba en mi oficina, revisando algunos documentos relevantes para la manada, cuando de pronto recibí una llamada de Robin. La contesté, y su voz sonaba urgente y llena de tensión.— Esmeray desapareció — habla con urgencia Robin. Mi expresión se tornó grave y preocupada al oír las palabras de Robin. Me incorporé de inmediato de mi asiento, con el corazón acelerado.— ¿Qué? — Exclamé, con urgencia y sorpresa en mi voz —¿Esmeray ha desaparecido? ¿Desde cuándo? — salgo de la oficina tratando de buscar las llaves de mi carro en mis bolsillos del pantalón. — Lleva 3 horas desaparecida... la última vez que la vi estaba con Rose cuando salí de la mansión… te juro que, si a esa loca de Deborah tiene algo que ver, Esmeray no estará a salvo nunca
Esmeray Lie. Luan había regresado no hace una semana, pero por alguna razón se la encontraba ocupado en la ciudad, verlo en estos momentos parecía una misión difícil, en esta semana solo lo vi una sola vez y Rose no lo entendía para nada mi ansiedad y dependencia hacia ese hombre que solo puedo ver, al caso, por videollamada.— Aquí esta, significa apego durante el embarazo, o sea que está en un tipo de celo por así decirlo, según mi entender del asunto — miro a Rose decir, trataba de comer mientras ella trataba de entenderme o eso quería entender yo.— Rose… ¿Por qué no te das un paseo por la manada y me dejas sola unos 10 minutos? — pregunto y parece ofenderse de pronto, suspiro — En serio, lo único que quiero es más estrés del que me está causando no ver a Luan, el padre de estos niños inquietos — se ríe un poco y me abraza.— Esta bien, está bien, te dejare un rato, solo 10 minutos — asiento y se va dejándome sola en la cocina.Luego de unos minutos de terminar de comer, subí a la
Esmeray Lie. — Te odio, te odio, te odio — golpeo su pecho, molesta, no me detiene, solo deja que yo siga golpeando su pecho, lloro, angustiada, sin poder respirar.Estaba tan tranquila, que cuando escuche por casualidad que tiene un viaje de negocio de casi un mes en el que me dejara sola, me produce ansiedad.— Yo te amo… siento amor por ti, aunque tú sienta odio por mí en estos momentos, mi pequeño ángel — siento su olor rodearme, haciéndome sentir tranquila cuando horas antes me sentía en guardia.Acaricia mi espalda con suavidad, haciendo que mantenga la calma de alguna manera tan tranquila, como si supiera como calmar lo que siento.— Golpea todo lo que quieras… yo no me iré — me abraza casi con fuerza, casi posesivo, hundiendo su rostro en mi cuello, soltando sus feromonas con más amor — Odia todo lo que necesitas… pero no me echas de tu lado. Estos cachorros son míos… y tú también…Puedo sentir sus palabras roncas, temblorosas, jamás lo había sentido de esa manera como si en
Esmeray Lie.De un día para otro, todo se sentía más tranquilo, las comidas del día solo eran para Luan, Rose y para mí, Deborah no aparecía por ningún lado, como si se hubiera esfumado con el aire y yo pudiera estar tranquila por un momento al fin, sin sentirme culpable ni nada por el estilo, más cuando ya estaba entrando al séptimo mes.Rose se encontraba leyendo un libro a mi lado mientras miraba a la ventana, la primavera hacia llegado y los árboles se llenaban de colores pintorescos.— Escuche de un cachorro que la víbora fue expulsada — me volteo a mirar a la castaña algo confundida, levantó su mirada de su libro y me sonríe — Hablo de Deborah, cariño — asiento dándome cuenta de la calma — Como sea, iré por la merienda — se levantó y salió de la biblioteca, suspiro tocando mi gran vientre y sonrío un poco mirando el paisaje.El olor a chocolate y vino, se hace presente en la biblioteca, su aroma se hace más intenso cuando siento sus brazos rodearme por completo a mis espaldas.—
Esmeray Lie.Pensé que iba a perder a mis bebés, fui tan descuidada al tomar esa bebida de alguien que no conocía, que ahora me siento culpable, realmente me encontraba muy distraída porque me sentía extraña sin Luan y sus feromonas, que ahora que lo huelo, la doctora tenía razón, necesito tanto de él como lo necesitan nuestros trillizos.— Bien, decidí que voy hacer mis negocios desde casa — habla saliendo del baño recién bañado y en pijama.Había estado 3 días en el hospital que mi nariz ya se encontraba harta de no poder olerlo. Me mira sonriente subiendo a la cama y soltando un poco más de sus feromonas, lo que me hizo sentir más tranquila.— ¿Estás bien? — si me dieran un dólar por cada vez que me ha preguntado eso, ya tuviera mucho dinero.— Si… ya te dije que estoy bien… mientras estes a mi lado — suspiro sintiendo sus labios en mi cuello, soltando más feromonas, su rico aroma a chocolate con vino, tan dulce y embriagador — Luan… — me mira a los ojos y me besa en los labios.—
Último capítulo