Mundo ficciónIniciar sesiónCuando abrí los ojos ya estaba claro. Silencio total. No sé a qué hora logré dormirme, sería pasada la media noche. Ella estaba a mi lado de espaldas a mí con el cabello suelto sobre la almohada. Me incliné para verla, aún tenía las mejillas rosadas. Bajé de la cama y la admiré completa, estaba medio cubierta con la sábana y ambas manos reposaban bajo su mejilla izquierda, dormía profundamen







