Capítulo 91: Vivir por fin.
La luz dorada que bañaba el despacho parecía haber detenido el tiempo, congelando a Ivy y Mathew en ese micromundo de confesiones y piel. El aire, que durante meses había estado viciado por el reproche y el miedo, ahora vibraba con una electricidad estática, una tensión que no nacía del peligro externo, sino de los restos de un incendio que nunca terminó de apagarse entre ellos.
Ivy sintió el calor de las manos de Mathew en sus mejillas. Eran las mismas manos que habían sostenido libros de poe